martes, 30 de mayo de 2017

Entrevista Ana Elena Pena

Entrevista Ana Elena Pena


Miriam - ¿Cuánto tiempo llevas en esto de las letras?

Ana - Empecé a publicar en 2010-11, si es a eso a lo que te refieres. Pero siempre he escrito y rellenado diarios que destrozaba a los pocos años, cuentos, cómics, historias de terror para asustar a mi hermana…

M.- ¿Por qué te decantaste por la poesía? ¿Qué te empujó a ello?

A.- No sabría decirte, porque no ha sido un género que me atrajera especialmente hasta que empecé a conocer autores nuevos o escritores con los que me sentía más identificada, como Sylvia Plath, Alejandra Pizarnik, Miriam Reyes, Bukowski, etc... Lo que te empuja el deseo de comunicar, de gritar, de molestar o de lamer heridas propias y ajenas. Ni siquiera considero que algunos de mis textos sean poemas estrictamente hablando, en cuanto a la métrica. Prefiero el verso libre porque me da más libertad narrativa y a veces utilizo la estructura y la forma únicamente para marcar las pausas. El lenguaje poético es rico en metáforas y simbolismos, tiene cierta musicalidad y eso es algo que intento tener siempre en cuenta.

M.- ¿Dejarías de escribir en algún momento?

A.- Nunca se deja de leer ni de escribir, sobre todo cuando aún no has logrado del todo juntar tus pedazos. Nos encontramos, además, en la era de la hipercomunicación donde todo, todo, lo hacemos por escrito y es necesario pulir y utilizar correctamente el lenguaje. Ya casi nadie se llama por teléfono. Cuando las compañías de móviles me ofrecen llamadas ilimitadas me da la risa. Pero, volviendo a la pregunta, igual escribiría menos si me ofrecieran un trabajo de verdad (es coña)

M.- Eres multidisciplinar. ¿Algún arte se te resiste?

 
Ana Elena Pena

A.- Muchos. El baile, la fotografía, la música, la escultura... No me considero especialmente talentosa en ninguna de las disciplinas que practico, sobre todo en el dibujo o en la pintura, donde tengo muchas limitaciones y no me importa reconocerlo. Mi única virtud consiste en tener cierta gracia en casi todo lo que he emprendido, pero a nivel técnico, no soy ninguna Da Vinci. Aborrezco la etiqueta de “multidisciplinar” como si fuera una especie de súper poder. Creo que casi todos los artistas pueden moverse entre dos, tres o cuatro disciplinas sin problema. A la hora de expresarte, recurres a una u otra según se acomode a lo que quieras decir. La cosa funciona así. Quizá antes me expresaba a través del dibujo con mayor seguridad, pero empleaba demasiado tiempo material en ilustrar algo que prefería contar con palabras pero no sabía cómo. La literatura ha estado siempre muy ligada a la música, por ejemplo, de modo que puedes cantar lo que quieres contar, o contar sobre el papel lo que no te atreves a cantar. Así, muchas disciplinas están íntimamente conectadas, como todo tipo de artes plásticas. Por eso, la multidisciplinaridad es algo bastante común, casi natural diría yo.

M.- ¿Las láminas que haces están relacionadas con los textos de tus libros, o surgen como algo completamente independiente?

A.- Hace mucho que no dibujo por mis problemas de espalda. Por falta de espacio, también. Pero todo guarda relación, todo está conectado. Supongo que te refieres a dibujos o pinturas más antiguas, pero hace ya mucho de eso, estaba en otra onda muy oscura, loquísima. Ya pasó. Tiene que ocurrir un milagro para que vuelva a sentarme y terminar un cuadro.

M.- He preguntado a amigos poetas, pero cada uno me da una respuesta diferente a esta cuestión: ¿cuándo se cierra un poemario?

A.- En mi caso, cuando observo que hay cierta unidad entre un conjunto de textos, o un hilo conductor. Yo voy escribiendo, día sí, día no y guardándolo en una carpeta. De esa carpeta, suelen salir un par más, por lo que ya tengo tres carpetas o proyectos diferentes bajo distinto nombre. Llega un momento en que una de esas carpetas es lo bastante grande para llenar un poemario y así lo hago. Las otras dos quedan en barbecho y vuelta a empezar.

M.- ¿Crees que el poeta escribe bajo el imperio de la emoción?

A.- Y bajo el imperio del alcohol, sobre todo. Supongo que en general somos bastantes intensos, exagerados y dramáticos, o eso se dice. Pero, ojo, hay varios tipos de poetas, como hay diferentes tipos de músicos. Un músico de jazz no se parece en nada a un guitarrista de flamenco o a un tipo que compone reguetón. Con la poesía pasa lo mismo, hay muchos estilos y cada uno tiene su público. En mi caso, me resulta abominable la sensiblería, el romanticismo manido y huyo de ciertas exaltaciones y lugares comunes de los que se suele pecar en poesía. Aunque como ya te dije, hay de todo. Pero volviendo a tu pregunta, vale, sí, supongo que si no estuviese cabreada, emocionada, enamorada o desenamorada, enferma de ansiedad o deprimida con frecuencia, no escribiría. Me dedicaría a algo productivo que me diera dinero. PAM!

M.- ¿Algún día te leeremos en narrativa? Puede ser en una novela corta, por ejemplo.
 
A.- Muchos de mis textos son narrativos, me gustan los relatos cortos, pero dudo de mi capacidad para hacer una novela. Soy demasiado inconstante e impulsiva. No la acabaría jamás porque cambiaría de idea cada cierto tiempo, la corregiría y retocaría cientos de veces y perdería la frescura. Quizá alguna novela corta estaría dentro de mis posibilidades, si pudiera concentrarme lo suficiente. Pero ¿CUÁNDO? En mi calle llevan de obras dos putos años y es imposible. Valencia, siempre en fallas o en obras, el caso es hacer ruido, ¡socorro!

 

M.- Háblame de Cómo salir ilesa de una misma. Cuéntame las primeras reacciones del público a tu nuevo niño de papel.

A.- Hemos sacado la segunda edición en tan solo dos meses, así que supongo que muy bien. Como nadie es profeta en su tierra, las dos presentaciones en Valencia no estuvieron mal, pero mucho mejor fueron las de Sevilla y Madrid.

M.- Sangre en las rodillas fue uno de los primero libros que leí y todavía recuerdo partes en conversaciones con amigos. ¿Escribes para los que sangramos?

A.- Le tengo mucho cariño a ese libro, fue mi primera “autoedición”, después de no comerme una mierda con el primer libro que saqué con editorial. Primero tuvo un tamaño de bolsillo, muy pequeñito, y se empezó a vender muy rápidamente. Gracias a eso pude seguir sacando los siguientes, endeudándome de nuevo, y así hasta ahora. Cuando crees que has conseguido algo de moneymoney, tienes que volver a reeditar y te quedas a dos velas.
 
 
Sangre en las rodillas - Ana Elena Pena


M.- ¿Cuál es tu siguiente proyecto?

A.- No sé. Improviso sobre la marcha. De momento sigo escribiendo, a ratos, cuando no están martilleando en la pared de al lado o taladrando la calle. Sigo también con el Cabaret Histérico y el Cabaret Quinqui. Estamos actualizando repertorio para volver en septiembre, que en verano hay poca actividad.

M.- Balazos (Preguntas de respuesta rápida).
M.- Un estilo musical.
 
A.- Casi todos, pero a modo de guilty pleasure, copla.

M.- Un ilustrador.

A.- Henry Darger, el más moderno y auténtico de todos.

M.- Un color.

A.- ¿Como en los tests del nuevo Vale? Ok. El turquesa :)

M.- Un lugar.

A.- El País de las Maravillas.

M.- Un cuadro donde vivir.

A.- Tree of Life de Mark Ryden

M.- Una diva.

A.- Lola Flores

M.- Gracias.

A.- A ti!

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