lunes, 18 de noviembre de 2013

Entrevista Gabriel Castelló, Devotio

¡Buenas!
Vuelvo al ataque con este pedazo de hombre porque dentro de muy muy poquito tendréis buenas nuevas suyas por estos lares, así que ¿qué mejor modo de ponernos en situación que colgándoos la entrevista completa que le hice a Gabriel Castelló?
Ale, a disfrutar de la historia :)




M.: Para los que no te conozcan cuéntanos, ¿quién es Gabriel Castelló?
G.: Gabriel Castelló es un apasionado de su tierra y de la Historia, en especial de la Roma republicana, pasiones que ha logrado fundir creando novelas históricas ambientadas en la antigua Hispania.

M.: ¿Cuándo se despertó en ti la llamada de las letras?
G.: En la adolescencia, cuando Hollywood no cubría mi afán de épica descubrí que las novelas sí lo hacían y, cual Alonso Quijano, comencé a devorar las obras de Waltari, Graves, Haefs, Corral, Maeso de la Torre, etc. en busca de aventuras bien escritas sin desdeño a la veracidad o verosimilitud.

M.: Te decantaste por la historia, ¿por qué?
G.: Porque no hace falta ingeniarse pasajes repletos de emoción cuando la Historia rebosa de ellos. Siempre sentí una especial fascinación por todo lo relativo al mundo antiguo, desde el Egipto faraónico al ocaso de Bizancio, y ese amor por la Historia épica se vio fortalecido por el descubrimiento de la literatura.



M.: Devotio es tu segunda novela, pero antes estuvo Valentia ¿cuánto tiempo ha transcurrido desde entonces?
G.: Valentia está ambientada durante la revuelta de Quinto Sertorio (80 – 71 a.C.), con especial foco a la contienda y sus terribles consecuencias en toda el área oriental de Hispania. Devotio arranca veinte años después, cuando un tal Cayo Julio César llega a Hispania dispuesto a combatir las legiones gubernamentales leales a Pompeyo que están acantonadas en Ilerda (Lleida). En paralelo a esta trama, la novela combina dos argumentos, el segundo ambientado durante la persecución de los cristianos en el año 303/4. 

M.: Volviendo a Devotio. He de decir que fui una de las afortunadas a quien firmaste en una presentación chulísima. Aluciné con la cantidad de información recopilada para esta obra. ¿Cuánto tiempo te lleva documentar una novela?
G.: Media vida… Una cosa es aprender lo suficiente para escribir algo veraz o verosímil (que es cómo debe ser cualquier relato de ficción histórica decente), otra es pasarlo a negro sobre blanco. La investigación, viajes a los escenarios, libros, museos, etc. me costó casi un lustro.

M.: Y la gran pregunta ¿cuánto tiempo llevó escribirla?
G.: Una vez recopilado el material, vistos los lugares y hecho el montaje cerebral de personajes, escenarios, tramas, temas subyacentes, etc., dos años.


M.: Me fascinó escucharte hablar de la Ley de las tres eses. Cuéntanos de qué va la cosa.
G.: Se lo escuché decir a uno de los grandes del  género y suscribo plenamente su definición. Una novela épica, de aventuras, sea histórica o no, ha de contener en su justa medida tres sustancias que comienzan con la letra s: sangre, sudor y semen. La violencia con la que se lidiaban todos los conflictos en nuestro pasado no tan remoto, el esfuerzo descomunal de nuestros ancestros para lograr sus retos y objetivos y los romances desaforados, e incluso truculentos, en los que se veían envueltos siempre son la cuarta s, la sal, en un buen relato del género épico - histórico.

M.: Me han llamado la atención las descripciones por lo meticuloso del asunto. ¿Suelen ser una baza para el escritor de novela histórica?
G.: Cuando lees un thriller sueco y el narrador te habla de un viaje en metro, del mensaje en el móvil, los frikis que deambulan por los vagones, el periódico, los neones, etc. no necesitas más ambientación, pues es lo mismo que vemos todos los días en cualquier país de Occidente, pero cuando describes el zoco del Bagdad califal, el Foro de la Roma republicana o el ágora de Alexandria, no tienes ese recurso de simplicidad, has de describirlo para sumergir al lector/a en el mundo que has recreado. La ambientación es uno de los elementos característicos de la ficción histórica. Has de raptar al lector/a de este mundo nuestro y llevártelo/a aese otro mundo, con sus olores y hedores, luces y sombras, escándalos o silencios, creando un vínculo que solo se romperá si la investigación no ha sido lo suficientemente completa y acabas describiendo una chumbera en medio del Partenón.

M.: Viendo cómo fueron las batallas a través de tu filtro narrativo, no puedes evitar sentir cierta angustia por lo cruento del asunto… ¿eran más justas antes que ahora? Cuéntanos... sé que estás especializado en cine de romanos, así que de esta no te libras xDDD
G.: Después de haber descrito tantas batallas en mis tres novelas (Valentia , Devotio… y la tercera, esta vez navales), soy consciente que aparecer en medio de ellas sería horripilante. La guerra solo es grandiosa para quien la ordena cómodamente desde su despacho y se emborracha de botín y vanidad. Toda guerra es denigrante y espantosa, pero aquellas batallas campales cara a cara tuvieron que ser especialmente crueles. Hoy aprietas un botón y puedes matar a 300.000 personas sin ver sus rostros, como sucedió en Hiroshima, pero entonces tenías que ser tú, armado de valor, quien te colocases en línea con otros compañeros, sin bajar el escudo, sin dejar un hueco en la guardia, sudando como un gorrino pisoteando todo tipo de excreciones de sol a sol, matando sin compasión y rezando a todos los dioses para llegar vivo a la cena. Simplemente horroroso. Para la recreación visual de una batalla bien hecha, te recomiendo el “Espartaco” de Kubrick; se puede ver como se desplegaba una legión romana con bastante fidelidad. Del resto, tipo “Gladiator”, mucho espectáculo pero poca verosimilitud.


M.: Tratas también el tema del martirio de San Vicente, que a los valencianos nos pilla como muy cercano…
G.: Sí, es un personaje que el 99% de los encuestados en Valencia te dirían que sí que les suena, pero que no sabrían decir nada más que fue un santo y su calle es muy larga. Cayo Galerio Eutiquio, natural de Osca y diácono del obispo Valerio de Caesaraugusta (San Valero), fue un joven cristiano de familia consular cuyo verbo ácido y vehemente discurso le llevó al potro… y su obstinación al martirio y a la muerte. Sus acólitos le dieron a posterioriel apodo de “el vencedor” pues Daciano no logró su apostasía y quele ofrendase un sacrificio al emperador. Por ello pasó a la historia por su apodo, y no por su nombre: Vincentius.

M.:¿Qué otros géneros te seducen amén del histórico?
G.: Como presumen algunas series y películas, “basado en hechos reales”. 


M.: ¿Con qué personaje histórico te tomarías una birra?
G.: Con Jesús de Nazaret, así sabría si realmente existió… Ese hombre sí que cambió el mundo.

M.: ¿A cuál no dirías ni “piérdete”?
G.: A ninguno, todos, por muy miserables y viles que sean, tienen algo interesante que contar…

M.: ¿Alguna manía a la hora de escribir?
G.: Soy muy meticuloso, quizá demasiado… ¿El perfeccionismo es un defecto?

M.: Oye, ¿había “temita” entre el César y Nicomedes?
G.: Yo creo que sí: César era un tipo muy ambicioso y si Nicomedes solo habría cedido a las pretensiones del Senado si César cedía a las suyas, no dudo de que así sucedió. El optimate Ahenobarbo siempre se burlaba de él diciendo que era el hombre de todas las mujeres de Roma, y la mujer de todos los hombres. Lo denigrante del asunto es que César tomó el rol pasivo en aquella interesada relación; en caso contrario habría sido un acto habitual.

M.: Dicen que eres un experto en cocina romana, ¿de dónde sacas las recetas?
G.: Hago mis pinitos a los fogones. En mi blog puedes ver algunas de mis recetas de inspiración clásica… La fuente principal es Apicio, el cocinero de Tiberio que nos dejó un compendio gastronómico de su época muy completo. Después hay verdaderos investigadores como Atilio. del Re o Charo Marco de Domus Baebia Saguntina que han hecho un trabajo concienzudo rescatando los sabores de la Antigüedad y devolviéndolos a la cocina actual. La recreación de la vida antigua es parte de la documentación que un autor de novela histórica que se precie ha de realizar para hablar de aromas y sabores con rigor.

M.: ¿Qué libro hay en tu mesa?
G.: Una biografía de Viriato… Hasta aquí puedo leer.

M.: ¿Pluma, boli, ordenador…?
G.: PC, Tablet, móvil, lápiz, tablilla y punzón… y lo que venga. La pluma para dedicar libros, la electrónica para salvaguardar cada idea, chispazo u ocurrencia que me viene en mente durante el día.

M.: ¿Dónde podemos saber más de tus andaduras y obras?
G.: Soy un autor accesible, un” e-writter“ con presencia en redes sociales, así que invito a todos/as los lectores/as a que quieran saber más de mí a visitar mi blog, gabrielcastello.blogspot.com, y mi perfil de twitter o Facebook, donde además tengo dos páginas dedicadas a Valentia y Devotio con material multimedia adicional que voy enriqueciendo progresivamente.

M.: ¿Te ha gustado la entrevista?
G.: Me ha encantado

  

Para la próxima entrevista foto nueva, eh Gabriel... xDDDDDDDDDD


¡¡Estad atentos, la semana que viene vengo con otro Gabriel, este director de cine!!
¡¡Gabriel Folgado en El estante Olvidado!! y después... 

VALERIO MASSIMO MANFREDI

Sí, sí, como lo leéis 

;)

2 comentarios:

Ginés J. Vera dijo...

Muy interesante, también estuve en una de las presentaciones de Castelló y me encantó oirle hablar. Bravo por la entrevista, revelador ahora que caigo, lo de las tres eses. Por Roma.
Enhorabuena, como digo y a por Manfredi.

Mimi Alonso dijo...

Lo de las tres eses es la fiesta, la verdad, yo aluciné al enterarme.
Manfredi será en la siguiente visita, porque al final no se han alineado los planetas.
Beso.